El artista y cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul hizo parte de Espacio Para Pensar de la fundación Más Arte más Acción. Una residencia en la que durante dos meses visitó diferentes lugares de Colombia para reflexionar sobre sus ideas en relación con la utopía, la memoria, los sueños y los mitos que rodean el imaginario contemporáneo Colombiano atravesado por el conflicto armado. Su viaje por lugares como Honda, Armero, Finlandia, Armenia, Cali, Medellín y Chocó le permitieron realizar proyecciones de sus películas y generar encuentros con  artistas y cineastas y derivaron en investigaciones que sirven de insumo para la nueva película que planea rodar en Colombia entre el 2018 y el 2019.

La residencia se realizó en alianza con el FICCI-Festival de Cine de Cartagena y contó con el  apoyo del Instituto Goethe dentro del programa Episodes of the South.

 

CUENTOS CORTOS COLOMBIANOS

Por Apichatpong Weerasethakul

-I-

Esta mañana escuché el sonido de un disparo de un arma, ¡bang, bang, bang, bang! He escuchado este sonido una y otra vez, estando en la cama en muchos países. El ruido resonó y resonó en mi cráneo. Comencé a interesarme mucho en los sonidos mientras se intensificaban durante mi viaje por Colombia. La mayoría de veces los escuchaba justo antes del amanecer. A veces los escuchaba en mis sueños. Yo estaba paseando por un restaurante y podía oír ¡bang, bang!, por ejemplo. Sabía que era un sueño porque pensaba para mí mismo: cuando despierte, lo escribiré.

Le conté esto a una psiquiatra en Cali mientras conversábamos sobre la alucinación. Ella me dijo que quizas el sonido provenia de las venas detrás de mis oídos, que tal vez era una presión interna antes del amanecer. Pensé si existía un síntoma llamado “orejas fantasmas” o tal vez estaba poseído por los sonidos del pasado.

 

– II –

Un día, en una calle de Bogotá, escuché un ruido fuerte. Rápidamente miré y vi a un hombre vestido con traje de negocios tirarse sobre la hierba. Se cubrió la cabeza con ambas manos. Noté que la gente miraba y señalaba desde un autobús que se detenía. Resulta que uno de sus neumáticos había explotado. El autobús se detuvo, desequilibrado, a un lado de la carretera. Los pasajeros bajaban uno por uno. Los peatones reanudaron sus actividades. Cerca, el hombre en el pasto levantó la cabeza, escudriñando el área. Entonces saltó y corrió por el camino. Corrió muy rápido como si estuviera huyendo de un tiroteo.

La ilusión es una interpretación (errónea) de la realidad. Vivir es una ilusión en proceso, con éxitos y errores. Soñar es alucinar. Esta alucinación privada nos ayuda a situarnos en el mundo. Tenemos una constante superimposición de delirios y alucinaciones en nuestra vida cotidiana. ¿Qué pasó por la cabeza del hombre de negocios cuando se tiró al suelo? Su infancia pudo ser iluminada como en una película, con los días, con cada sueño. Puede que haya practicado un tiroteo con sus compañeros en el bosque, que pueda haber visto un documental de un asesinato en masa en alguna parte, puede ser que recuerde estar en una playa por la noche y escuchó un fuerte trueno, ‘Bang’, y que confundió con un guerrillero disparando a civiles. Era quizás como una explosión de sueño.

 

– III –

So ane preparó un viaje después de terminar con su novia y probablemente también para crear cierta distancia de su madre, quién dedica todos los minutos de su vida a Alá. Un año más tarde, Sofiane se encuentra en Colombia, en un bosque, de espaldas a una roca, con una cascada trémula sobre su cabeza y sus hombros. Este paraíso es una de los numerosos paisajes que ha visitado. A lo largo de su viaje, se filma a sí mismo con gafas de sol y sonriendo en sintonía con la música en sitios maravillosos visitados por pocos turistas. Los videos son para su madre que está lista para llamar a cualquier embajada para preguntar por el paradero de su hijo. Esta preocupación puede estar basada en que los brazos de su hijo estén muy abiertos al mundo. En Francia fue una vez un traficante de drogas de menor importancia. En la cárcel, seguia activo en la venta de drogas, y con comida gratis y mucho tiempo libre, se las arregló para comprar a su madre una casa nueva en Argelia. Eso no interfirió en la relación de su madre con Alá.

Los videos musicales son la venganza de Sofiane o una invitación a la libertad, a la mujer de la que no puede escaparse. También son su mercancía, que enseña a los extraños que ven en estos clips, los sueños que nunca vivirán. Los clips de uno o dos minutos los enseña en su celular a cambio de alguna compañía. Como una botella en el mar, Sofiane continúa creando más sueños de rutas inexploradas. Una vida desprovista de rutinas. Una conciencia en la mañana cuando nuestros oídos, ojos y brazos se abren, sin vigilancia. Una provocación. Un escenario.

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